Bienvenida

Bienvenidos a todos aquellos que sienten pasión por el ballet.

Antes que nada empecemos reflexionando "Los alumnos de ballet son personas antes que bailarinas", y es con esta frase con la que queremos comenzar este espacio, pues la intención es dar a conocer algunas herramientas y consejos útiles para aquellos que se encuentren relacionados en aspectos al Ballet.

Con este espacio vamos sellando nuestros compromisos de compartir nuestro conocimiento y nuestra experiencia de más de 50 años.

Esperamos que este espacio les sea de utilidad y también nos permitan el conocer sus opiniones.

Miss Irma López

Directora

martes, 10 de enero de 2012

VALORES PARA LA VIDA

Muy queridos padres de familia y  muy amados alumnos:

Es muy frecuente escuchar que la gente habla de valores, lo mismo en los medios que en las pláticas entre amigas. Hablar de valores se ha puesto de moda de la misma forma que en el diálogo del hambriento se presenta frecuente la palabra pan.

Valores y valioso van de la mano. Para quien la justicia le resulta valiosa, será capaz de entregar su esfuerzo, sus capacidades, su tiempo y aún su vida por lograr la justicia. Para quien no significa un valor, podrá hacer buenos discursos respecto a la justicia, pero en la primera oportunidad será capaz de traicionarla por una conveniencia personal. Valor es aquello que a mí me resulta de tal manera importante, que no me limitaré en esfuerzo con tal de conseguirlo.

Quiero hablar de algunos valores que considero fundamentales para cualquier época o cualquier lugar del mundo, y abrigo la esperanza de que algunas de ustedes coincida conmigo en los aspectos significativos.


EL VALOR DE LA MATERNIDAD

Llegar a la maternidad es mucho más que un proceso biológico, requiere de la involucra-miento completo de la mujer en sus dimensiones fisiológica, psico-afectiva y espiritual. La función central de la maternidad es la formación de un nuevo ser. Las madres formamos con lo que hacemos lo mismo que con lo que dejamos de hacer. Cuando nuestros hijos están en el vientre, el alimento que tomamos forma los tejidos y los órganos de nuestra criatura, al igual que la falta de vitaminas o nutrientes de cualquier índole, formará carencias en su ser y dejará huella indeleble en su desarrollo orgánico. Al salir a la vida, seguimos formando a nuestros hijos con lo que hacemos y con lo que dejamos de hacer, todo contribuye a dar forma a nuestros hijos.

Comentaré algunos valores que acompañan y expresan de una manera clara y franca el valor de la maternidad o distorsionan y pervierten el ejercicio de la misma, utilizando a los hijos para satisfacer fines egoístas.



EL VALOR DEL ESFUERZO

Cuando llega el invierno, muchas veces sentimos dolor al despertar a nuestros hijos en las mañanas frías, lluviosas o nubladas...Los niños naturalmente quieren quedarse en cama y no ir a la escuela. Frente a nosotros se presenta la opción: ¿Apoyo la débil voluntad de mis hijos impulsándolos y apoyándolos hasta que vayan a la escuela y desarrolle su ser o, cedo ante mis propias debilidades, dejo que duerma y frustro o entorpezco su desarrollo y su capacidad?

La primera opción resulta dolorosa en el momento, pero forma su carácter y les ayuda a creer en ellos mismos; la segunda facilita su comodidad, pero destruye su autoestima y su fuerza de voluntad, acercándola al fracaso social y familiar en el futuro.



LA CONSTANCIA Y LA GENEROSIDAD

Sabemos por tradición que la constancia es la base de un desarrollo armónico, equilibrado y exitoso. En ocasiones se enfoca la constancia como un logro del esfuerzo personal egoísta que busca el "triunfo" a cualquier costo. En verdad, la única forma de alcanzar una auténtica constancia que fundamente el triunfo personal, social y trascendente de un hijo, es poniendo su base en la generosidad; es decir, entendiendo el empeño personal como una forma de servicio a los demás, al prójimo.

La generosidad es una actitud que se desarrolla con el ser humano adulto, pues la infancia y la adolescencia requieren una importante dosis de egoísmo para garantizar la supervivencia. Sólo cuando la persona ha alcanzado su pleno desarrollo puede abrirse a la generosidad, de la misma forma que la floración se da en la planta madura.

El cultivo de la generosidad se realiza en la niñez y en la adolescencia mediante la disciplina y la constancia sostenidas por la voluntad de la madre. Si no existe este apoyo, no se desarrollará esta flor fundamental y la persona estará condenada al egoísmo enfermizo que le acarreará grandes dosis de sufrimiento innecesario.

Ser madre, pues, entraña el esfuerzo por apoyar a nuestros hijos, con nuestra voluntad, en la disciplina y la constancia.




EL SENTIDO DEL AMOR

Finalmente, el ingrediente fundamental que convierte en magia todo el esfuerzo y sufrimiento que supone la experiencia del crecimiento, es el amor. Aunque pudiera yo ser una madre "perfecta" en los cuidados y correcciones a mis hijos, aunque tuviera a tiempo sus alimentos con el cuidado de balancearlos y presentarlos atractiva-mente, además de suculentos y sabrosos, aunque me esmerara en cuidar su ropa y atender sus tareas escolares detalladamente, si no tengo amor, sería como un ROBOT SIN VIDA, como una televisión encendida que sólo hace ruido y deforma a los niños.....

El amor me permite entender las necesidades de mis hijos antes que las mías propias; el amor corrige con firmeza sin que la firmeza se convierta en violencia o venganza, el amor desarrolla en mí, la creatividad para encontrar soluciones realistas antes de renunciar por temor al rechazo o a la crítica. El amor encuentra la forma de perdonar y perdonarse a sí misma cuando cometo un error y  no por eso perder la visión de la autoridad que tengo como vocación de servicio a los que amo. El amor siempre encuentra el camino....

Amadísimos alumnos y muy queridos padres de familia, el amor despertará suavemente, pero de manera inflexible, una voluntad que semejando al hierro, no se doblegue ante las dificultades y las críticas, especialmente cuando tienen la intención de procurar la superación personal.

La Academia de Ballet Eva Beltri, en labios de su Directora, les desea que encuentren en su vida el sentido profundo del amor y llene de valor sus acciones de cada día, para que fundamentalmente en este mismo amor toda su vida.

Con todo mi amor,

Miss Irma López

lunes, 7 de noviembre de 2011

NO ESTOY GORDA, TENGO MALA POSTURA

Decidí llamar así, mi siguiente aportación a la danza, porque en mis años de experiencia, me han preguntado muchos papás, ¿que si el ballet es sólo para personas delgadas?, a lo cual he respondido que esa no es una característica esencial para practicarlo, que antes de pensar en si la niña está robusta o delgada, tenemos que pensar en muchos factores como la edad, la herencia, o algún trastorno físico o simplemente que la niña se ve así porque tiene malos hábitos en su postura corporal, que la hacen verse así, porque inclusive hay personas que suelen ser delgadas pero que se pueden ver gordas porque no enderezan su postura.
Tenemos que pensar siempre que todos los seres humanos tenemos la misma cantidad de huesos, músculos, nervios, etcétera, salvo alguna rara excepción de la naturaleza, y que no pueden ser cambiados y que son nuestro más preciado tesoro y que por eso la postura es esencial, ya que el cuerpo lo vamos a llevar siempre. Entonces para poder mejorar y colocar las cosas en su lugar primero tenemos que pensar sobre que estamos parados y analizar como los estamos utilizando, o sea, nuestras extremidades inferiores o soportes del cuerpo: los pies que normalmente son ignorados por nosotros, debemos entender que no los podemos cambiar.
Desde mi punto de vista como Maestra de Ballet, me ha tocado ver infinidad de modas tanto en el calzado como en el vestido, pero les comparto que cuando yo inicie dando clases, la mayoría de mis alumnas no tenían pie plano, ni alguna otra alteración en la postura y ahora es todo lo contrario y creo que es por lo siguiente:

* Cada vez más los niños y las niñas caminan menos, lo que ocasiona que usen menos los músculos de los pies.

* El calzado que usan, no es siempre el más adecuado; es decir, no tienen una suela firme que dé soporte al pie.

* Los niños y las niñas están en un solo lugar y ya no juegan; por lo tanto, ya no hay actividad y hay más sedentarismo.

* Que ya nadie se sienta bien, todo el tiempo están sentados en el coxxis, y por lo tanto el cuerpo se afloja.

* Que la ropa que se usa hoy en día, al no tener el soporte necesario para colocar el cuerpo, da cabida a muchos problemas que aquejan como los dolores de espalda, y hacen que se noten las longitas, y las chaparreras, que a la mayoría de las mujeres no nos gustan.

Quiero comentarles que hay un pensamiento mal concebido acerca de que si tu practicas ballet, se te van a deformar los pies, pero yo conozco personas que jamás en su vida lo han hecho y tienen deformaciones en sus pies, por eso es que sugiero que antes de que un alumno o alumna ingrese por primera vez a clase, revisen lo que yo he hecho en más de 50 años:

* Una evaluación de cómo se paran las niñas,




(mala postura: la alumna no se encuentra alineada en el plano frontal-que divide al cuerpo en partes anterior y posterior-; es decir, los glúteos están muy demasiado fuera de la línea, y el abdomen no está contraído y por ende la columna no se encuentra dentro de su curvatura natural)




(buena postura: la colocación de la alumna se encuentra uniforme dentro del plano frontal; es decir, mantiene la curvatura natural de su espalda, y controlada el abdomen y la caja torácica)

* De cómo colocan sus pies en el piso, es decir, si tiene el pie valgo o varo, en este caso nosotros cuando lo detectamos, mandamos a los alumnos a Ortopedia Elegante S.A. de C.V. cuya finalidad es la de corregir la pisada.

Visite su página http://www.orto-elegante.com


* Revisar si el tendón de Aquiles es corto o largo.

* La forma del pie; si es griego, o cuadrado.

* Como está colocado el alumno viéndolo de perfil.

El compromiso que toda maestra de ballet, desde mi punto de vista, es que los alumnos conozcan su cuerpo y los cuidados que deben tener para utilizarlo de manera eficiente en la ejecución de la danza.